El mundo del “Internet de las cosas” está lleno de millones de dispositivos conectados. Con dispositivos y puntos de acceso a la red más vulnerables que nunca, los principios de “Seguridad por diseño” son esenciales para protegerse contra las crecientes amenazas cibernéticas.
En los últimos años, las tecnologías digitales han transformado todos los sectores empresariales y la vida cotidiana. Esto ha dado lugar a un mundo del Internet de las cosas (IoT), donde todo está interconectado.
Se estima que a finales de 2018 había 22 mil millones de dispositivos conectados al IoT en todo el mundo. Las proyecciones indican que esta cifra alcanzará los 50 mil millones en 2030, creando una vasta red de dispositivos interconectados. [1]
Para soportar este futuro altamente conectado, miles de dispositivos IoT se conectan a las redes diariamente. Además, la demanda de nuevas características y funcionalidades ha creado una “necesidad de velocidad” en el desarrollo e implementación de dispositivos.
El crecimiento acelerado de dispositivos complejos y conectados
Muchos dispositivos conectados al IoT son ahora muy sofisticados, incorporando algoritmos de IA avanzados y otras funciones de última generación.
Las cámaras de seguridad IP son un ejemplo claro de esta evolución. En los últimos 15 años, han pasado de ser cámaras analógicas simples a dispositivos IoT complejos, impulsados por aprendizaje automático (Machine Learning) e inteligencia artificial.
Esta evolución ha sido impulsada por la demanda de los clientes por mejorar la funcionalidad y conectividad. Esta necesidad ha generado urgencia en el desarrollo, con proveedores compitiendo para ofrecer características avanzadas rápidamente y así ganar clientes y cuota de mercado.
Equilibrio entre velocidad de desarrollo y seguridad
La carrera por desarrollar dispositivos IoT más completos ha satisfecho las necesidades operativas de los clientes, pero no ha estado exenta de riesgos en términos de seguridad.
Construir seguridad en el proceso de producción lleva tiempo y recursos que no siempre están disponibles. Debido a la presión de tiempo, muchos fabricantes han priorizado la velocidad de desarrollo sobre la seguridad.
Consecuencias: aumento global de incidentes de ciberseguridad
Las consecuencias de priorizar la velocidad sobre la seguridad han sido un aumento significativo de incidentes graves de ciberseguridad en el IoT. Los ciberdelincuentes han podido acceder a millones de dispositivos IoT con facilidad, simplemente porque no fueron desarrollados con la seguridad en mente.
A finales de 2016, la red zombi Mirai Botnet se convirtió en noticia mundial, lo que llevó a que la seguridad del IoT recibiera atención seria. Este caso ilustra lo que puede salir mal cuando dispositivos IoT inseguros, como cámaras, monitores para bebés y enrutadores, se conectan a Internet sin las medidas de seguridad adecuadas.
En el caso de Mirai, los atacantes lograron hackear millones de dispositivos inseguros, utilizando su potencia combinada para lanzar ataques DDoS (denegación de servicio distribuida) en Internet.
Lecciones no aprendidas
Desafortunadamente, muchos más incidentes cibernéticos con dispositivos IoT han ocurrido desde 2016 y continúan sucediendo. Investigadores de F-Secure advirtieron en 2019 que los ciberataques contra dispositivos IoT están creciendo a un ritmo sin precedentes, con un aumento del tráfico de ataques de más de 2,9 mil millones de eventos.
Esta creciente amenaza se atribuye, en parte, a la falta de defensas básicas en firmware o arquitecturas antiguas, y en parte a la falta de mantenimiento de la seguridad. A menudo, los departamentos de TI ni siquiera son conscientes de todos los dispositivos en sus redes. [2]
La importancia crítica de la producción con “Seguridad por diseño”
Una forma clave de prevenir ataques dañinos a dispositivos IoT es mejorar sus defensas. Agregar seguridad efectiva después de la producción o instalación es extremadamente difícil. La forma más eficaz de prevenir riesgos es implementar la seguridad durante la producción, conocida como “Seguridad por diseño”.
La Seguridad por diseño implica construir seguridad en cada etapa del proceso de producción, desde la fase conceptual hasta la entrega final, como se muestra en el gráfico siguiente: