La iluminación excesiva también altera el comportamiento de la fauna y afecta los ritmos naturales. Un estudio en Science Advances estima que el resplandor artificial del cielo ha aumentado un 2,2% anual. Para combatir la contaminación lumínica, ciudades como Barcelona, Londres, Oslo y San Diego están adoptando luminarias inteligentes que se atenúan cuando no son necesarias. Los sensores de movimiento iluminan solo cuando es necesario, concentrando la luz donde se necesita y minimizando la dispersión.
Pero, ¿qué pasa con las cámaras de tráfico que deben funcionar las 24 horas? Ingenieros y urbanistas trabajan en cámaras que emiten menos luz sin sacrificar la calidad de imagen. A continuación, se presentan algunos enfoques:
Blindaje e iluminación dirigida
Una solución es instalar protecciones alrededor de las cámaras y usar iluminación dirigida. Esto concentra la luz en las áreas necesarias, minimizando la contaminación lumínica. Sin embargo, estas modificaciones requieren una inversión inicial significativa y mantenimiento continuo, lo que genera dudas en muchos municipios.
Cámaras con sensores de luz invisible
Otra opción es utilizar sensores de luz invisibles que reducen la dependencia de destellos brillantes. Las cámaras de tráfico con esta tecnología operan en el espectro no visible, capturando imágenes sin las intensas ráfagas de luz. Este enfoque es especialmente efectivo en áreas con alta contaminación lumínica, donde es crucial minimizar el impacto de las cámaras de tráfico.