El robo de vehículos y autopartes representa pérdidas significativas para concesionarios automotrices. El concesionario P. Christensen en Dinamarca enfrentaba robos recurrentes de ruedas, catalizadores y componentes de alto valor, a pesar de contar con cercas eléctricas y alarmas tradicionales. Los intrusos superaban las barreras físicas escalando o excavando bajo las cercas.
Desafío
Las medidas de seguridad existentes —cercas eléctricas y alarmas antiintrusión— no lograban detener los robos nocturnos. Los delincuentes desarrollaban métodos cada vez más sofisticados: escalaban las cercas o excavaban túneles por debajo para acceder al perímetro sin activar las alarmas convencionales.
Los objetivos principales eran ruedas, catalizadores y componentes de vehículos exhibidos en el lote. Las pérdidas acumuladas representaban un costo operativo creciente que afectaba la rentabilidad del negocio.
El concesionario necesitaba una solución de detección perimetral que funcionara en cualquier condición climática, durante la noche completa y en áreas remotas del perímetro donde la vigilancia tradicional era insuficiente. La prioridad era detectar intrusiones en tiempo real antes de que ocurriera el robo.